Existen dos cosas visibles en el primer cuadro de la ciudad que a propios y extraños les parecen normales, las palomas y los policias municipales, sin embargo los beneficios de ambos son muy cuestionables, en primera instancia la suciedad de las palomas no se limita a sus excrementos, sino que además son portadoras de múltiples enfermedades y parásitos, similares a las ratas, por su parte los policias son el primer eslabon de la cadena de corrupción que afecta a nuestra sociedad, debido a que sus criterios se basan en ayudar a los más poderosos y perjudircar a los viandantes que menor influencia tienen en la escala social.
La policía al igual que las palomas le otorgan una estampa espectacular al paisaje, una plaza sin palomas es casi inconcebible, casi al igual que un centro histórico sin el ballet de patrullas nuevas rotuladas de colores azul celeste y plata circulando por las calles atestadas de tráfico; el costo es muy elevado, los edificios se deterioran por los excrementos de las palomas, dañando a la larga el patrimonio histórico de nuestra ciudad, por su parte, la manutención de el cuarel, las camionetas, las patrullas, motocicletas, bicicletas, uniformes, salarios y prestaciones empleados es realmente elevado, sin embargo ¿lo vale?¿existe una repercusión de verdadero impacto contra la delincuencia por las detenciones que llevan a cabo los agentes municipales?
El contar con una muy eficiente policía municipal no evitó que se llevara a cabo un fraude, de por lo menos 40 millones de pesos en el interior del palacio municipal, tampoco ha evitado que los indices de alcoholismo entre los indigentes del primer cuadro de la ciudad, mucho menos ha disminuido los indices de prostitución, venta de cerveza, contaminación o fluidez vial en horas pico.
Cierto es que las palomas no afectan a la ciudadanía, antes bien son un entretenimiento para los niños y ancianos que gustan de darles de comer, sin embargo siempre es desagradable cuando de manera desprevenida una descarga de excremento viscoso cae en nuestras cabezas, hombros, zapatos, y en los casos más desafortunados, en el rostro o los alimentos.
De igual manera, mientras la comuna gasta en un pago de luz debido al consumo de los semáforos y alumbrado público, es siempre desagradable tener que correr debido a que el policía que “dirige” el tránsito, le da preferencia a los vehículos automotores en medio de una mar de gente que intenta atravesar la calle para llegar, a su hogar, oficina, escuela o negocio, sin contar con la temeraria manera en que los camioneros doblan en las esquinas sorteando de manera casi milagrosa a las personas que van sobre la banqueta.
La policía es una institución al servicio del poder, que regula el orden público de manera que no exista alteraciones ni delitos que atenten contra los intereses de comerciantes y empresarios, quienes detentan el poder económico, el capital de la iniciativa privada, resulta entonces ilógico que esta corporación sea sustentada con el dinero del erario municipalcuando bien podría invertirse en reacondicionar edificios abandonados, dotar de servicios de primer mundo al primer cuadro de la ciudad, como alumbrado con cableado subterráneo, drenaje, repavimentación y mejores prestaciones para otros empleados municipales como los barrenderos, cuya labor incansable repercute en la admiración de los visitantes al encontrar una ciudad limpia todo el tiempo, (realmente es admirable la manera en que este ejército fantasma logra limpiar el paseo montejo después de los días de carnaval en que la basura y los borrachos se dan en racimos plenos).
No existe una funcionalidad de las palomas, son meramente ornamentales, al igual que los elementos que pretenden dirigir el tránsito emulando la acción de los semáforos, tampoco existe una manera eficaz de deshacerse de las palomas que se reproducen y siguen contaminando con su suciedad monumentos y edificios históricos, en ese sentido, el turismo extranjero tiene la necesidad de sentirse en Mérida al mirar
Si usted puede leer esto está sobrecapacitado para ser un elemento activo de la policía municipal (quedan fuera las palomas), un entrenamiento físico y la encomienda para con la deidad de su preferencia lo harán acreedor de un uniforme, su función social será representar a la justicia en su nivel llano, aún si no conoce, entiende o sabe qué es
Nelson Ibarra


