lunes 11 de enero de 2010

AL AGUA

NOMBRE: KARIN MIJANGOS MAGANDA.
PAÍS: MÉXICO.



Porque es mentira que se nace en la tierra, sólo a veces sobre ella se muere.
Todo va al agua, no a la tierra.
Al agua la ceniza que avanza
el ave que cae
al agua tus ojos en su camino de reptil deshilachado
al agua los desechos corporales
el hambre, la sed al agua, la guerra de los hombres, el humus, los pecados que se lavan, el silencio de las mujeres que se buscan y disipan mirando un horizonte que las descubre en combustión.
Al agua las botellas con cartas de amor para calamares
al agua los aviones
los barcos, los besos, el semen, la basura gringa, el descabezado, la espina dorsal, los libros viejos, los niños que no amas, la cocaína colombiana, las gaviotas que les gusta venir a la costa a mosquear el detritus.
Al agua los ríos, la sangre, la tierra
las cosas y recuerdos que no desean recuperarse nunca, pero nunca nunca.
Porque en el agua nada subsiste sino el terco oleaje que te instiga a volver y perderte.

Al agua van los suicidas que de verdad viven la muerte y al agua va el moribundo que desea tiempo extra.
Al agua van las matronas que quieren parir mujeres sabias.
Al agua van los enamorados a jurarse eternidad.
Al agua van las armas del tirano, el anciano que se despide, las vírgenes excitadas, las cantantes de los burdeles, los enfermos de cáncer al agua.
Al agua, que nos purifica con sólo pensarla.

Los que no tienen casa tiran a sus muertos al agua
para verlos siempre en cualquier playa
de cualquier planeta que tenga agua.

No se evapora de ti la pasión
no se te va la carne al aire
no se te pierde el alma en cada exhalación
es el agua que se busca así misma en el espacio fuera de tu cuerpo.
Diluvio eres, como un millón de Ícaros en sesión de vuelo kamikaze.

Porque no eres sino el agua en vacaciones
Porque no eres sino una porción de mar exiliada
Porque no eres más que ola y has roto tierra adentro
Porque no es verdad que primero fue el caos sino sandunga líquida
Porque no es verdad que eres como gota de lluvia sino la lluvia y el océano y el río y el vaso medio lleno y la ciénaga y el glaciar y la cascada, porque somos un contenedor de carbono y lloramos cuando en nuestro oleaje algo navega.

Porque es mentira que se viva en la tierra, la marea que nos empuja la llevamos dentro.


Con este poema participo en el segundo Concurso de Poesía de Heptagrama


lunes 6 de abril de 2009

H, POLICÍA MUNICIPAL (MÉRIDA, YUCATÁN, MÉXICO)


Existen dos cosas visibles en el primer cuadro de la ciudad que a propios y extraños les parecen normales, las palomas y los policias municipales, sin embargo los beneficios de ambos son muy cuestionables, en primera instancia la suciedad de las palomas no se limita a sus excrementos, sino que además son portadoras de múltiples enfermedades y parásitos, similares a las ratas, por su parte los policias son el primer eslabon de la cadena de corrupción que afecta a nuestra sociedad, debido a que sus criterios se basan en ayudar a los más poderosos y perjudircar a los viandantes que menor influencia tienen en la escala social.

La policía al igual que las palomas le otorgan una estampa espectacular al paisaje, una plaza sin palomas es casi inconcebible, casi al igual que un centro histórico sin el ballet de patrullas nuevas rotuladas de colores azul celeste y plata circulando por las calles atestadas de tráfico; el costo es muy elevado, los edificios se deterioran por los excrementos de las palomas, dañando a la larga el patrimonio histórico de nuestra ciudad, por su parte, la manutención de el cuarel, las camionetas, las patrullas, motocicletas, bicicletas, uniformes, salarios y prestaciones empleados es realmente elevado, sin embargo ¿lo vale?¿existe una repercusión de verdadero impacto contra la delincuencia por las detenciones que llevan a cabo los agentes municipales?

El contar con una muy eficiente policía municipal no evitó que se llevara a cabo un fraude, de por lo menos 40 millones de pesos en el interior del palacio municipal, tampoco ha evitado que los indices de alcoholismo entre los indigentes del primer cuadro de la ciudad, mucho menos ha disminuido los indices de prostitución, venta de cerveza, contaminación o fluidez vial en horas pico.

Cierto es que las palomas no afectan a la ciudadanía, antes bien son un entretenimiento para los niños y ancianos que gustan de darles de comer, sin embargo siempre es desagradable cuando de manera desprevenida una descarga de excremento viscoso cae en nuestras cabezas, hombros, zapatos, y en los casos más desafortunados, en el rostro o los alimentos.

De igual manera, mientras la comuna gasta en un pago de luz debido al consumo de los semáforos y alumbrado público, es siempre desagradable tener que correr debido a que el policía que “dirige” el tránsito, le da preferencia a los vehículos automotores en medio de una mar de gente que intenta atravesar la calle para llegar, a su hogar, oficina, escuela o negocio, sin contar con la temeraria manera en que los camioneros doblan en las esquinas sorteando de manera casi milagrosa a las personas que van sobre la banqueta.

La policía es una institución al servicio del poder, que regula el orden público de manera que no exista alteraciones ni delitos que atenten contra los intereses de comerciantes y empresarios, quienes detentan el poder económico, el capital de la iniciativa privada, resulta entonces ilógico que esta corporación sea sustentada con el dinero del erario municipalcuando bien podría invertirse en reacondicionar edificios abandonados, dotar de servicios de primer mundo al primer cuadro de la ciudad, como alumbrado con cableado subterráneo, drenaje, repavimentación y mejores prestaciones para otros empleados municipales como los barrenderos, cuya labor incansable repercute en la admiración de los visitantes al encontrar una ciudad limpia todo el tiempo, (realmente es admirable la manera en que este ejército fantasma logra limpiar el paseo montejo después de los días de carnaval en que la basura y los borrachos se dan en racimos plenos).

No existe una funcionalidad de las palomas, son meramente ornamentales, al igual que los elementos que pretenden dirigir el tránsito emulando la acción de los semáforos, tampoco existe una manera eficaz de deshacerse de las palomas que se reproducen y siguen contaminando con su suciedad monumentos y edificios históricos, en ese sentido, el turismo extranjero tiene la necesidad de sentirse en Mérida al mirar la Catedral de San Ildefonso, y en el caso de los gringos, tienen la necesidad de sentirse a salvo de terroristas y narcotraficantes cortacabezas con la presencia de la policia municipal, esta clase de personas que detentan el poder económico no se interesan en ayudar a resolver los problemas más profundos que suceden en las colonias de esta ciudad, fuera del centro histórico, ni los municipales, ni los turistas salen del primer cuadro de la ciudad, porque ahí todo es más real, y deja de ser una fina estampa de la ciudad blanca, en los picaderos donde el crack mantiene en la pendeja a los consumidores y a las vergas a los que la venden, donde las pandillas se han disuelto para convertirse en grupitos de ociosos que se reúnen, porque los macizos hace tiempo que han caído al bote, otros han sentado cabeza por tener familia, y otros se dedican al trabajo honesto, a veces, como policías municipales.

Si usted puede leer esto está sobrecapacitado para ser un elemento activo de la policía municipal (quedan fuera las palomas), un entrenamiento físico y la encomienda para con la deidad de su preferencia lo harán acreedor de un uniforme, su función social será representar a la justicia en su nivel llano, aún si no conoce, entiende o sabe qué es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en dado caso se le proporcionará un abogado, pero que funcionará mucho más eficientemente si cuenta con dinero en la bolsa, en el banco, o en una cuenta millonaria de familia, en caso de pertener a la casta(can) divina, usted no necesita saber qué es la policía, ya que se encuentra por encima de la ley e incluso se le puede proveer de una pista de carreras particular para que acelere esta lectura hacia un final menos tedioso y pueda continuar eliminando la basura de su correo electrónico.


Nelson Ibarra

lunes 16 de marzo de 2009

29 MARZO / CLUB DE LAS PARTICULAS ELEMENTALES

lunes 9 de marzo de 2009

DELITO: SER FEO

Por desgracia no era la primera vez que oía sobre la conducta elitista y racista de la policía de Mérida, pues hace algunos meses una amiga me comentó sobre el arresto de un conocido suyo que iba a celebrar su cumpleaños a un bar del centro de la ciudad. El festejado, un común y corriente de los miles que habemos en esta región del país, zona con una población indígena que sólo es orgullo cuando de mayas antiguos se habla, pero que en la praxis indica generalmente un estrato de ingresos bajos, de poca o nula educación, cumbia, cantina y los demás bemoles que cada uno añada, que serán al igual que los anteriores, estereotipos de los mayas urbanos: “nosotros”. Estos estereotipos se homologan al estrato económico, por lo que las personas que frecuenten los mismos sitios o vistan semejantes ropajes se hará acreedor a las sanciones del delito de más boga en la ciudad: La fealdad.

Al festejado en cuestión la policía lo detuvo cuando se bajaba de un auto a las puertas de un bar del centro, le preguntaron que qué hacía ahí (consulta de lo más estúpida cuando se trata de un viernes por la noche y se cuenta con la mayoría de edad). El chavo contestó “voy a entrar al bar” y a su respuesta, siguió la orden de la H. Autoridad: “Súbete a la camioneta, te vamos a llevar”. La historia siguiente es un lugar común:

  1. Discusión con los Agentes del Orden.
  2. Resistencia del chavo al no existir flagrancia así como al no haber una orden de aprehensión en su contra.
  3. Golpes Institucionales.
  4. Entambada.
  5. Adiós fiesta de cumpleaños feliz.
  6. Pago de multa por “resistencia al arresto y desacato a la Autoridad”.
  7. Mentadas de madre y actitud de la policía: “Cuídate de te vea por el centro porque volverá a suceder”.

Pues bien, este sismo lo vi ahora muy cerca, dos amigos cercanos y una acompañante fueron arrestados por la Policía de la Ciudad de Mérida el pasado viernes seis de marzo cuando salieron de una fiesta en la que estábamos todos. No llevaban armas, tampoco drogas, no iban haciendo escándalo ni rompiendo nada que pudiera ser considerado delito, al menos en los reglamentos de vialidad o cualesquiera otras leyes. Quiero poner los siguientes bemoles porque considero que ya basta de ser sumisos: Nelson es actual becario del FOECAY y, Ugggo expuso el pasado noviembre obras en serigrafía cuya temática en la puta vida cultural INSTITUCIONAL del Yucatán se habían tocado, ambos son de las jóvenes promesas del acontecer cultural local, y solo basta acercarse a las direcciones de literatura y de artes visuales del gobierno para saber la trayectoria de ambos. Pero esto, obvio, no es una medalla que se pueda colgar en la frente para pasar franco, tampoco te hace bonito, solamente son cualquier cosa.

A mis compas me los encontré el sábado por la tarde, en un evento donde ambos participaban como organizadores y expositores de un festival por el día Internacional de la Mujer (“Ellas crean”), al contarme sobre su “aventura” noto que no cambia la actitud de la autoridad con respecto a la primera fábula.

Según me comentan, los policías comenzaron a intimidar a Ugggo sobre su apariencia, sus tatuajes, el que estuvieran los tres ebrios caminando a altas horas de la noche (mayor número de escandalosos incoherentes caminaban en el carnaval con la anuencia del Ayuntamiento y las cerveceras), que vistieran de negro, pero sobre todo, que estuvieran feos. Ante tal acoso Nelson osó decir: “bueno, ¿qué pedo?”. Error: A la Autoridad no se le habla de ese modo. “¡Qué pedo!” no es una frase digna de un poeta, digna de usar ante la H. Policía de Mérida, no lo es aunque el alcalde y sus colaboradores sean más groseros que uno mismo y llame a todo mundo de “Pollom” (sic). Bueno, el caso es que mis compas acabaron en la cárcel municipal por feos. Repito, no estaban cometiendo violación alguna, no existía una orden de aprehensión y solo caminaban hacia sus casas, por lo que me resulta irrebatible pensar que el delito es uno que no está escrito: Ser o estar feo.

¡Tú vago, ¿cómo te atreves a caminar ebrio en la noche por el centro de la ciudad?! ¿No ves que asustas a los niños y a los turistas con tu cara fea? El centro no es para ti, ¿a poco piensas que le hemos quitado los cables, les ponemos luz y los barremos todos los días para ti, feo!? Si te vuelvo a ver caminando por aquí con tu cara fea, tu ropa vieja, tus tatuajes espanta-abuelas, pero sobre todo con tu actitud de “qué pedo” te vas a ir de nuevo al bote, esta vez dos días y si te encontramos un toque te vas a la grande por narcomenudista.

Es un error de nosotros mismos no darnos cuenta y permanecer pasivos. Ese policía cuando esté desnudo (es decir, sin la ropa que le hacen pensar que tiene el poder de violar nuestros derechos) será uno más de los que caminan por el centro, a menos que prefiera evitarlo por temor a las represalias que su fealdad le causará con los otros feos uniformados.

Le dije a Nelson: “Cabrón, ¿y qué hiciste? Violaron tus derechos, vamos a poner una denuncia, vamos a quejarnos.” Pero para él fue suficiente decir que una vez adentro de la celda le recitó a la policía toda la poesía escatológica que conocía. Y esto es precisamente lo que saben las autoridades: De mentadas de madre no pasarán, la gente está muy acostumbrada a ser esclavos rebeldes de palabra, la comodidad de la cárcel es la adecuada para que no se den cuenta que su libertad y sus derechos civiles vale para pura mierda en este estado elitista y represor.

Me pregunto qué es lo que yo haré cuando vengan por mí. Me da miedo pensar en que un día tendré algo mínimo que pueda ser delito (además de estar feo) y que ellos usarán como si mi vida entera hubiera sido cimentada sobre el peor de los mundos. Toda mi infancia, mi familia, mis amigos, mi trabajo serán basura para ellos y tendrán sin duda el apoyo de la prensa amarillista para hacer de mi persona alguien indigno de escribir estas letras. Por lo tanto, prefiero ahora cerrar la boca y doblar los dedos para no trazar nada que pueda ofender a su Majestad, debo recodar que el Poder no es de nosotros, aunque seamos nosotros quienes los ponemos en la silla, quienes les pagamos los altos salarios, quienes asumimos sus estupideces y sus fraudes, pero sobre todo, somos quienes los superamos en número; todo esto lo sabemos y seguimos sin hacer nada. Por eso la ciudad de Mérida fue erigida aquí y no en Chemax, no en Chankom, no en Tihosuco, ahí los mayas dieron la vida por sus derechos y por lo que creyeron justo, aquí fueron (y son) domados, o para que no se escuche feo: civilizados. Tan innegable es, que, el noventa por cierto de los policías represores tienen origen maya. Los conquistadores buscaban un lugar donde no se las hicieran de “pedo” y este sigue siendo el sitio ideal.

¿Cuándo una de las ovejas se dará cuenta que el rebaño lo forman miles como ella y que los perros pastores son únicamente un puñado? Ese día entrará en cisma la misma religión cristiana que usa al “rebaño” como ejemplo de fe ciega, léase: “Obediencia sin cuestionamientos”.

Doble Moral es lo que nos pesa a todos en esta ciudad, porque no únicamente sabemos que violan nuestras garantías constitucionales, sino que no hacemos nada por defenderlas. Con esto afirmo que no pasará absolutamente nada, ni la policía ofrecerá disculpas ni devolverá la multa a los feos detenidos, ni los feos consignados harán algo al respecto que no sea contar la “hazaña” en las próximas borracheras, ni se elegirá a un alcalde que sea distinto, si el lema de la ciudad será cambiado, porque cuando los españoles decidieron que la ciudad de Mérida llevara por lema: “La Muy Noble y Muy Leal” no estaban pensando en los feos, a esos (como yo) hay que inventarles delitos y meterlos al tambo. La ley como ya sabemos no es sinónimo de justicia, pero el Poder tampoco significa Ley y como en este cuento, el Poder tampoco significa Justicia. Lo repito porque lo creo necesario: El Poder no significa Ley ni Justicia. Pero aquí estamos domados y puedo apostar con la seguridad de que ganaré que no pasará absolutamente nada. Las ovejas tienen seguro su pasto y su corralito, además, el perro no muerde tan fuerte que no pueda aguantarse una que otra mordidita de vez en cuando, total, lo hacen por nuestro bien. ¡Pobrecito del pastor! ¿Qué va a ser de él si se queda sin ovejas a quienes trasquilar?


KM

jueves 5 de marzo de 2009